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Templo Mayor

F. Bartolomé

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CON MÁS escepticismo que entusiasmo recibieron los priistas el nombramiento de René Juárez como el nuevo dirigente nacional tricolor. Las dudas surgen, dicen, porque no queda claro cuál será su función.

DE LO QUE no hay duda es que la salida de Enrique Ochoa y la llegada del guerrerense no fueron una decisión del candidato José Antonio Meade, sino de su jefe de campaña, el presidente Enrique Peña Nieto.

CUENTAN que el mandatario le tomó especial aprecio cuando, en su papel de subsecretario de Gobernación, Juárez fue el encargado de atender temas de damnificados y demostró que sabe hacer trabajo de tierra.

HAY QUIENES creen que su designación al frente del PRI es, primero, para evitar que se le desmorone el partido en una elección muy cuesta arriba. Y, segundo, como una forma de tratar de congraciarse con ese priismo tradicionalista que acató pero no aceptó las decisiones de Los Pinos en este proceso electoral.

Y EN ese sentido, resaltan el hecho de que René Juárez es considerado muy cercano a Miguel Osorio Chong, de quien ya se sabe que se sintió maltratado por el Presidente y su equipo.

EL DETALLE está que a nivel de los estados, las reacciones fueron más bien de desconcierto, pues consideran que, en realidad, el PRI ya aventó la toalla en la elección presidencial.

 

 
LA DIVISIÓN de opiniones por el proceso electoral está llegando a niveles nunca vistos. Ayer, José Antonio Meade participó en la convención de radiodifusores, donde insistió en que no renunciaba ni claudicaba.

ANTE ESO, los empresarios ahí reunidos le dieron una nutrida ovación, pero los aplausos fueron abruptamente interrumpidos por... ¡la conductora!, quien además los regañó acusándolos de "porristas de Meade". Obviamente, los aplausos se convirtieron en abucheos en su contra.

 

 
A VER si no resulta que hay que ponerle un auditor al auditor superior de la Federación, pues cuentan que David Colmenares anda muy ausente de su oficina.

SEGÚN se comenta en los pasillos de la ASF, su nuevo titular le dedica más tiempo a las reuniones con los auditados que con sus colaboradores. Que no hay día que no tenga comilonas con gobernadores, secretarios de Estado y otros funcionarios... a los que debería estar fiscalizando.

¿SERÁ por eso que no caminan las auditorías a Rosario Robles? Es pregunta para la sobremesa.


Torreón, Coahuila
jueves, 3 de mayo de 2018
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