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Templo Mayor

F. Bartolomé

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01 Feb. 2019


SI ALGUIEN se encuentra en España a Claudia Ruiz Massieu, díganle que en lo poco que queda del PRI se le extraña, pues, aunque sea por mera formalidad, sigue siendo la presidenta del partido.

Y ES QUE, mientras la guerrerense se fue a pasear con su tío Carlos Salinas de Gortari, los priistas terminaron de librar una de sus más feroces batallas y la festejaron como si hubieran ganado la Champions: la alcaldía de Monterrey.

DE LA MISMA manera en la que Ruiz Massieu prácticamente ignoró la campaña regiomontana, el miércoles fue la gran ausente en la toma de posesión de Adrián de la Garza.

HAY QUIENES creen que la ex secretaria de Turismo se fue de ídem, a fin de entrenarse en eso de hacer maletas porque pronto dejará la dirigencia nacional tricolor.

 

 
A PROPÓSITO de ausencias, resulta paradójico que a los priistas, en el tema de Dos Bocas, ¡les cortaron la lengua!

SALVO Enrique Ochoa, que alzó la voz como integrante de la Comisión de Energía de San Lázaro, sus compañeros de partido han guardado un refinado silencio sobre la refinería y nada han dicho sobre la inviabilidad de ese proyecto y las múltiples irregularidades a su alrededor.

¿SERÁ que alguien más en el PRI saldrá a decir "alguna de estas dos bocas es mía"? ¿O siguen creyendo que suena mejor PRI-Mor que Prian?

 

 
NOMÁS para que no haya confusiones en cuanto a la austeridad, el salario de Alfonso Romo como jefe de la Oficina de la Presidencia sí era de 149 mil 893 pesos, peeero... sólo durante diciembre en lo que entraba en vigor el nuevo ordenamiento.

COMO hizo su declaración patrimonial en cuanto entró el gobierno, ese fue el salario que tuvo que declarar, pero ahora es de 106 mil pesos, dos mil pesos menos que el del Presidente. Pa' que no anden de malpensados.

 

 
AHORA QUE el gobierno mexicano decidió dar un viraje y mirar hacia otro lado en relación a la crisis en Venezuela, hay quienes recordaron un hecho curioso.

ALLÁ por 2006, en agosto, luego de las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador denunció un fraude electoral y buscó el apoyo de la comunidad internacional. En aquel entonces pidió que los países del mundo presionaran a Méxicopara retomar "el camino a la democracia"... justo lo que ahora él no quiere hacer con Nicolás Maduro. Tratándose de no intervención, ¡cómo cambian los principios!

 
 


Torreón, Coahuila
viernes, 1 de febrero de 2019
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