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Dudan que baje gasto en año electoral

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Cd. de México (20 abril 2018).- Durante 2018 será difícil que el Gobierno cumpla la meta de reducir el gasto corriente... especialmente por ser año electoral.

El gasto corriente comprende lo básico para la operación del Gobierno, con conceptos como gasto en nómina, pensiones, materiales, suministros, subsidios a programas y transferencias a estados

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De acuerdo con un análisis hecho por REFORMA y cifras de Hacienda, en los primeros dos meses del año ya se incrementó el gasto 7.8 por ciento respecto al mismo periodo de 2017.

En el Presupuesto de Egresos de 2018, el Gobierno plantea que el gasto corriente de todo el sector público sume 3.1 billones de pesos, monto menor en 1.87 por ciento al observado en 2017.

De cumplirse este objetivo y apegarse a lo planeado en el Presupuesto, se lograría el segundo año consecutivo con reducciones en este rubro del gasto, algo que no se ha visto al menos en los últimos 25 años, según Hacienda, pero se prevé que esa meta no se logre.

De acuerdo con Sunny Villa, investigadora del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el gasto corriente durante el último año del sexenio tiende a incrementarse por diversos factores como un mayor gasto para operar el proceso electoral, a través del Instituto Nacional Electoral (INE).

Sin embargo, existen otras erogaciones que tienen que ver con cambios en la plantilla burocrática, ya que al cambiar Presidente también cambian los funcionarios e incluso se crean o suprimen plazas.

"Cuando esto sucede, hay que liquidar funcionarios públicos, con sus prestaciones por años de servicio y eso se incluye dentro de los gastos corrientes", explicó.

El gasto corriente comprende lo básico para la operación de Gobierno, con conceptos como gasto en nómina, pensiones, materiales, suministros, subsidios a programas y transferencias a estados.

De estos conceptos, las pensiones comprenden cerca de 30 por ciento y en 2018 mantendrán su crecimiento, por lo que las reducciones tendrán que venir de otros conceptos.

Desde 1994 y hasta 2015, en ninguna elección Presidencial y de cambio de Legislatura el gasto corriente se ha reducido.

En el proceso electoral de 1994 este gasto aumentó 9.9 por ciento real, mientras que para 2000 creció 12 por ciento, en 2006 otro 8.9 por ciento y en 2012, 5.1 por ciento.

De acuerdo con la especialista, si bien se prevé un menor gasto en el presupuesto, los montos observados tienden a superar estas cifras al final del año.

Al haberse comprometido a no incrementar impuestos, lo que limita los ingresos, la autoridad ahora debe buscar contener el gasto en otros rubros, por lo que el reto de un presupuesto austero radica en hacer espacios a través de reducciones al gasto.

Sin embargo, señaló que si bien es una buena señal que el Gobierno tome medidas de austeridad, es importante considerar que éstas no se den con importantes recortes a secretarías que atienden necesidades básicas de la población, como la de Salud o Educación.


Torreón, Coahuila
viernes, 20 de abril de 2018
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