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Justicia en Guatemala… impunidad en México

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Caronte por Jacobo Dayán

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Por @dayan_jacobo

De nuevo fue Guatemala quien manda un mensaje al mundo de que la justicia es posible. En Guatemala la justicia se ha ido abriendo brecha en un largo y árido camino. La lucha contra la impunidad en casos de corrupción y graves violaciones a derechos humanos no ha sido nada fácil.

En los años finales del conflicto armado lograron poner las bases con proyectos de Memoria y Verdad. No pueden entenderse los avances en materia de justicia y el respaldo ciudadano sin los proyectos de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) y el documento Guatemala: Memoria del Silencio creado por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico.

A esto habrá que sumar los más de 10 años de trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Tiene tiempo entregando buenas cuentas. Expresidentes y otros funcionarios se encuentran en proceso por casos de corrupción, la sociedad civil se ha involucrado en la búsqueda de la justicia, las instituciones de justicia locales se han visto fortalecidas. El caso más importante fue el del expresidente Efraín Ríos Montt quien fue sentenciado en 2013 por Genocidio pero se ordenó reponer el juicio. La justicia guatemalteca, a pesar de las dificultades, ha podido resistir la presión de distintos grupos de poder: militares, políticos y sectores económicos.

De nuevo Guatemala manda un mensaje al mundo. Altos oficiales militares fueron sentenciados por hechos ocurridos en 1981. Ayer, 23 de mayo, el Tribunal C de Mayor Riesgo dictó sentencia por el Caso Molina Theissen. Cuatro militares de alto rango que en un tiempo fueron considerados intocables fueron sentenciados a 33 y 58 años de prisión por haber diseñado planes, ordenado operativos de captura, cautiverio, tortura y violación sexual de Emma Molina y desaparición forzada de Marco Antonio Molina Theissen.

El trabajo de estas instituciones no sería posible sin el respaldo ciudadano. La sociedad civil ha salido a las calles más de una vez a defender la autonomía de las fiscalías y la presencia de la CICIG. En esta ocasión, #CasoMolinaTheissen fue los más comentado de Twitter en Guatemala.

El juez determinó que los acusados “pudieron haber actuado de manera distinta, pero prefirieron no obedecer los mandatos normativos de Derechos Humanos y de carácter penal que prohíbe las conductas realizadas”. Así como que “el superior será responsable por los crímenes que hubieren cometido sus subordinados…que no hubiera tomado las medidas para prevenir el crimen. Los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles”.

Esta declaración del juez nos remite de inmediato a la sentencia de la Corte Penal Internacional en el caso Bemba. Aquí mismo escribí un texto sobre este emblemático caso: Justicia en África…impunidad en México.

Estas sentencias guatemaltecas por Crímenes de lesa humanidad son ejemplares para el mundo y particularmente para México. Son varios los mensajes: es posible atacar la triada violencia-corrupción-impunidad, la autonomía e independencia de las fiscalías es indispensable, los mecanismos internacionales contra la impunidad entregan buenos resultados, la participación de la ciudadanía es necesaria.

Si el caso Bemba deja lecciones para México, los procesos de Justicia Transicional en Guatemala deberían de ser hoja de ruta. ¿Dónde están nuestros proyectos de recuperación de la memoria a través de miles y miles de testimonios? ¿Dónde están nuestras comisiones de la verdad? ¿Dónde está nuestra fiscalía autónoma e independiente? ¿Dónde está el mecanismo internacional contra la impunidad que pudiera dar respaldo y capacidades a una fiscalía que nacería débil y sin experiencia?

Estos temas que deberían ser centrales en las campañas presidenciales solo han ocupado un lugar periférico dentro de lo que se discute día a día en el actual proceso. Esta agenda es una agenda de Estado y no de partido. Eso fue lo que se pretendió hacer en los Diálogos por la Paz y la Justicia el pasado 8 de mayo. Después de ello, los candidatos se encuentran en otras agendas, sus equipos de campaña no han dado seguimiento.

Allí queda el ejemplo guatemalteco. Solo mediante la creación de instituciones es que se podrá salir del grave problema en el que estamos. Por tratarse del candidato que va en la punta y con un amplio margen, me centro en sus propuestas. Preocupa el voluntarismo que ha planteado Andrés Manuel López Obrador, ello no alcanza. Una fiscalía ligada al ejecutivo no resolverá el problema. No se trata solo de tener voluntad y compromiso, se trata de instituciones. No es suficiente invitar a expertos internacionales a que opinen, como propone el candidato de Morena. Se requiere de un Mecanismo internacional contra la impunidad. No se trata de Comisiones de la Verdad para algunos casos emblemáticos como propone, se requiere de una Comisión de la Verdad que arroje narrativas sobre la triada violencia, impunidad y corrupción. Narrativas regionales, temporales, de hechos victimizantes, narrativas a partir de miles de testimonios de las víctimas. Necesitamos poder contar y entender el horror, necesitamos acabar con el incentivo de la impunidad. Para ello se requieren contrapesos, instituciones sólidas y las mejores prácticas internacionales. La voluntad política y la autoridad moral son necesarias pero no suficientes.

 

Jacobo Dayán

Especialista en derechos humanos y analista internacional. Fue Director de contenidos del Museo Memoria y Tolerancia de la ciudad de México.


Jacobo Dayán


Torreón, Coahuila
Miércoles 11 de Octubre de 2017
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