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De nuevo el PES

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Genaro Lozano

29 May. 2018


"Nos equivocamos con el Estado laico", "El matrimonio gay es una moda", "Somos pro Israel y Jerusalén debe ser la capital de Israel", así exclama sin tapujos Hugo Eric Flores, el presidente del Partido Encuentro Social, en entrevistas con Enlace Judío y con El País. Declaraciones preocupantes, falsas y que apuntan a cuál será la agenda de la primera bancada evangélica de México, gracias a la alianza que en Morena tejió Yeidckol Polevnsky.

El Estado laico ha sido parte fundamental del Estado mexicano. Una batalla conseguida por los liberales en el siglo XIX y violada en varias ocasiones a lo largo del XXI. Vicente Fox cruzó la línea roja desde el primer día de su Presidencia, al juramentar en una ceremonia hechiza en el Auditorio con una cruz. Y a lo largo de su sexenio, Fox dio posiciones a figuras como Carlos Abascal, un enemigo declarado de los derechos LGBT y del aborto. Por su lado, Felipe Calderón fue más allá de cruzar la línea roja. Calderón usó al Estado mexicano para combatir la aprobación de la Ley Razú, la del matrimonio igualitario en CDMX.

Hoy el líder del PES revela: "fue un error convertirnos en un Estado ateo, sin dios en la política no hay moral". Y hacia allá va parte de su agenda. En sacar del clóset la religión pública. Y lo van consiguiendo. AMLO hoy presume su imagen del Sagrado Corazón, la que lo protege de Anaya. Y al rato el PES exigirá al presidente López Obrador direcciones generales de Salud en los estados, la dirección del Registro Nacional de Población, la titularidad o puestos claves en el Consejo Nacional de Población y le pedirá direcciones de registros civiles en los estados. Y en todos esos lugares pondrá a gente con fe, cuya objeción de conciencia le impida ayudar a una pareja de lesbianas a tener un acta de matrimonio o destinar a doctores que sí apliquen la interrupción del embarazo por violación en hospitales rurales.

Jerusalén es la capital de Israel. Eso mismo piensan Donald Trump y los presidentes de Guatemala y de Paraguay que quieren complacerlo. Por eso los tres movieron sus embajadas de Tel Aviv a Jerusalén y con ello más de 2400 palestinos fueron heridos y unos 60 muertos por la brutalidad del ejército israelí en contener las protestas. Porque reconocer a Jerusalén como capital israelí es un acto de violencia y eso quiere el PES y eso empujará desde el Senado. Una política exterior pro israelí, tal y como los evangélicos hacen en Estados Unidos.

"No somos homofóbicos porque somos de una minoría religiosa", dice Flores, pero "el matrimonio homosexual es una moda y se han divorciado 800 de 1200 matrimonios... pero hay un líder con gran sabiduría, que es AMLO, y propone consultas". Así miente el presidente del PES. Negando que el matrimonio sea un derecho, ya ganado en los congresos locales de una docena de estados, ya afirmado por la Suprema Corte. Un derecho. Y miente sobre los números porque de acuerdo con el Registro Civil de la CDMX, del 1o. de enero del 2010 al 15 de mayo del 2018 van 10 mil 085 matrimonios entre parejas LGBT y 587 divorcios o el 5.86%. Flores se inventó unos números para argumentar su prejuicio en contra del matrimonio gay. Si el número de divorcios fuera la variable para negar un derecho, entonces se debería negar a los heterosexuales, quienes en el mismo periodo tuvieron 275 mil 062 matrimonios y 24 mil 716 divorcios, casi el 9%.

Abrirle la puerta al PES será un error a la distancia para AMLO y para las causas progresistas del país. En diciembre pasado escribí sobre la influencia evangélica en la política latinoamericana. El PES traicionará a AMLO tal y como lo hizo la bancada evangélica con Lula y Dilma. Urge un observatorio ciudadano para vigilar que cuando el PES exija puestos, estos no sean en posiciones donde puedan bloquear acceso a derechos sexuales y reproductivos y urge que los aliados en Morena paren las maromas mentales y alcen más la voz. Ni un voto al PES.

 
@genarolozano


Torreón, Coahuila
martes, 29 de mayo de 2018
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