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Puebla y Coyoacán

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Eduardo R. Huchim

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26 Sep. 2018

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Una visión superficial y sesgada está atribuyendo relevantes fallos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a la ductilidad ante una nueva fuerza, Morena, y ante el fulgor de un nuevo sol político, Andrés Manuel López Obrador.

Sin duda, obtener 30 millones de votos implica una fuerza inocultable para cualquier partido, pero derivar de ahí sumisión y obsecuencia, sin detenerse a examinar sentencias y hechos, resulta poco responsable. Desde otro ángulo, dos recientes sentencias del TEPJF reflejan un redireccionamiento del camino errado, de falta de rigor, que había tomado la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, después de desaseadas sentencias como las que llevaron a Miguel Riquelme a la gubernatura de Coahuila y a Jaime Rodríguez El Bronco a la boleta presidencial.

Esas dos sentencias recientes son las que ordenan un nuevo cómputo de la elección de gobernador en Puebla (Sala Superior) y la anulación en Coyoacán (Sala CDMX). Veamos:

 Puebla. La elección de gobernador exhibió la práctica de vicios y delitos que, si bien no se habían ido del todo, en Puebla tuvieron un florecimiento múltiple. Compra y coacción del voto, manipulación de documentos, parcialidad de autoridades, irrupción de encapuchados en al menos 16 casillas para robar urnas, manipulación de urnas y actas, depósito de votos apócrifos... Abundan razones para ordenar la complicada tarea de recuento total, máxime después de que la Sala Superior encontró diversas inconsistencias, algunas de las cuales fueron detalladas por el magistrado ponente, José Luis Vargas Valdez.

Importa tener en cuenta que el recuento arrojará luces sobre la calidad de la elección, pero después de que los paquetes electorales -en buena hora trasladados a la Ciudad de México- estuvieron bajo el control de autoridades inconfiables, resulta difícil que el resultado del nuevo cómputo acredite la genuina voluntad de los votantes.

Así las cosas, el resultado no necesariamente determinará si quien ganó la elección fue Martha Érika Alonso o Miguel Barbosa. Como lo apuntó la magistrada presidenta, Janine Otálora Malassis, el Tribunal Electoral de Puebla deberá resolver los recursos de inconformidad radicados en él y que casi con seguridad llegarán al TEPJF. Sólo cuando la Sala Superior emita una sentencia final, podrá darse por concluido el proceso electoral poblano. Y desde mi perspectiva, la nulidad de la elección es una posibilidad cercana.

Coyoacán. La anulación de los comicios para elegir alcalde y consejo de esa demarcación, por parte de la Sala Regional Ciudad de México, consideró dos causales que pocas veces han producido nulidad: el uso de recursos públicos en campañas y la violencia de género.

"Se utilizaron recursos públicos a efecto de posicionar al candidato electo (Manuel Negrete) entre la ciudadanía de Coyoacán, mediante la entrega del programa social 'A tu lado', mismo que no fue suspendido, pese a que existía un mandato expreso emitido por la autoridad administrativa electoral", dice la sentencia de la Sala CDMX, presidida por Armando Maitret Hernández, también ponente en este asunto.

Reforma ha informado, asimismo, que en Coyoacán se distribuyeron tarjetas de los programas públicos Por Ti y Bienestar y que el PRD ofrecía 4 mil pesos por sufragio, además de que se regalaron laptops, tabletas, vajillas, despensas y kits médicos comprados por la delegación.

Lo peor fue la violencia de género que María Rojo, candidata de Morena, ha imputado a los líderes perredistas Mauricio Toledo y Raúl Flores. Ella padeció agresiones inauditas y difíciles de creer en este siglo y en la capital del país.

María Rojo sufrió denostaciones de personas que a las afueras de su domicilio disparaban balazos y colocaban cartulinas con diversas consignas e incluso falsas acusaciones de asesinato. También padeció la difusión de audios y videos denigratorios y la distribución de volantes donde se mostraban desnudos procedentes de sus películas.

Ante la barbarie de lo ocurrido en Puebla y Coyoacán, resulta injusto que en las sentencias del TEPJF se quiera ver obsecuencia y sumisión ante AMLO y Morena, cuando los magistrados merecen reconocimiento y exigencia social de que sigan por ese nuevo sendero de rigor, obviamente con la mirada puesta en la justicia comicial y no en colores partidarios.

  @EduardoRHuchim

Periodista, escritor y, entre 1999 y 2006, miembro del Consejo General del Instituto Electoral del Distrito Federal, donde presidió la Comisión de Fiscalización. Entre sus libros figuran El sistema se cae (Grijalbo, 1996), Las conjuras (novela, Grijalbo, 1997), Las nuevas elecciones (Plaza y Janés, 1997), Medios de comunicación (Santillana, 2002) y Qué pex con el voto (Terracota, 2006).

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Torreón, Coahuila
miércoles, 26 de septiembre de 2018
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